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Mostrando entradas de 2025

Te acuerdas de cuando éramos felices?

  Te acuerdas de cuando éramos felices?   Pues hay gente que no. No puede. No lo ha sido o, al menos, no tiene la perspectiva de haberlo sido.  Vivimos en el egoísmo de “yo, yo y más yo”. Pero hay muchas realidades. Mi trabajo me permite ver y conocer muchas historias. Comprobar que la mía es una más y no es para tanto. Hay tantos y tantos dramas ahí fuera. Historias de todo tipo. Y vivimos con la chulería de inferir nuestras vivencias a todo el mundo. No es así.  Creo cada vez más en que leer o escuchar las historias de otros ayuda. Incluso inspiran. El tabú es la peor de las estrategias para cualquiera de las situaciones de una vida. No hablar de ello, mantenerlo oculto para los demás, tener miedo de que, si se enteran, “a ver qué van a pensar…”. Una España antigua y apolillada ha enseñado a una generación (o muchas) a barrer debajo del sofá. Triste. Muy triste.  Y como decía, hay gente que no ha sido feliz. Que no tiene buenos recuerdos. Hay vidas rotas q...

La puta depresión

  Te imaginas? Todo el mundo sabe; todo el mundo tiene consejos; todo el mundo “aporta”; todos quieren ayudarte.  Todos no tienen ni puta idea.  Y punto.  La depresión. Quizás el comienzo sería decir qué es. No lo sé. No soy capaz de definirla. Sé que a cada cual que la padece, se le presenta de una forma diferente. No puedes escribir un manual sobre cómo es. Quien lo haga, es auténtica basura. O la vives o cállate. Y si la vives, sabes que no puedes juzgar a otros que la hayan tenido. Tiene cosas comunes, claro. Pero su desarrollo ocurre, de un modo sinisestro, diferente en cada caso.  Existe gente valiente. Mucho mejores que yo. Como Rodrigo Valdés ( https://www.instagram.com/rodriivaldes_?igsh=MXEyaTdqaDVmaWxicw== ). Personas que mientras yo la sufría, mientras pensaba en cómo evitarles a “los míos” esto, él escribía y publicaba su experiencia. Por favor, leedlo. A veces la vida es tan maravillosa que te cruza en el camino con personas especiales como él...

Matar

  Matar está mal. Dicen.   En este mundo donde solo existen los extremos, blanco o negro, sí o no, bueno o malo, una cuestión tan delicada como matar tiene una calificación inmediata. Es malo.  Claro. Atendiendo a una escala de valores tradicional en esta parte del mundo en la cual vivimos, es lógico pensar así. De hecho, no pensar. Contestamos desde un automatismo inculcado desde pequeños, no desde una conclusión basada en la reflexión. O sea, en pensar.  Lo que solemos dejarnos a parte es lo diferente que se ve el mundo, al humano, la sociedad, la naturaleza en distintos puntos del mapa. La visión “occidental” de todo son las tablas de los mandamientos para los que hemos sido educados aquí. Y he aquí a dónde quiero llegar. En que creemos que nuestros valores, nuestras opiniones, nuestra forma de hacer las cosas es la mejor y única posible. Porque nuestra “cultura” y educación es superior. Olvidando, por tanto, los millones de personas que podríamos considerar fu...

Las bajas laborales

  La catadura moral de la sociedad de hoy en día se puede medir con muy distintos marcadores. Cualquiera vale para darte cuenta de cómo somos. Hasta el detalle más tonto puede dejarnos pistas de hacia dónde va nuestra honestidad y lo que hacemos con los supuestos valores clásicos. Y uno de los principales puntos está en la mentira, la cual utilizamos indiscriminadamente, caiga quien caiga y contra quien sea. Lo gracioso es que después, en la barra del bar, despotricamos contra los políticos porque nos mienten y porque son corruptos y porque “no representan a la sociedad española”. ¿Seguro? Gente que miente, engaña, tima, estafa, hace tratos turbios, esconde verdades para obtener ventajas… ¿no es acaso una muestra perfecta de que sí nos representan? Y esto me lleva a exponer un tema que sé que molesta, pero me da igual. Porque que moleste, o que haya casos (muchos) en que no sucede tal como voy a contar, no excluye que haya casos que sí suceden tal y como voy a contar. Como dice J...

La libertad

  La palabra más prostituida de nuestro tiempo es “ libertad ”. Todo el mundo la pronuncia, pocos entienden lo que implica, y casi nadie está dispuesto a asumir sus consecuencias. Queremos libertad como quien quiere un juguete nuevo: sin manual de instrucciones, sin esfuerzo, sin precio. Pero la libertad real no es cómoda. No es amable. No es segura. Ser libre es cargar con tu vida sin excusas. Es no culpar al sistema, ni al gobierno, ni a tu pareja, ni a tu infancia, ni al azar de la genética . Es aceptar que lo que eres y lo que haces depende de ti. Y ahí es donde muchos se bajan del barco: porque la libertad significa también la absoluta soledad de las decisiones . ¿Quieres vivir libre? Prepárate para incomodar. Para incomodarte tú primero, porque ya no habrá lugar donde esconder tu fracaso. Y para incomodar a otros, porque ser libre es, en esencia, dejar de ser domesticable. La máxima expresión de la libertad es también la más temida: la posibilidad de equivocarte sin na...

La lotería

  Existe un fenómeno fascinante. La lotería. Y no por el hecho de que si te toca ganas una buena pasta. Lo gracioso del asunto, lo que hace que te puedas parar a pensar y adivinar cómo es el ser humano, es el miserable y ruin argumentó que existe detrás del clásico gesto de comprar lotería “por si le toca a otro”.   Es que es cojonudo. De verdad. Piénsalo. Qué porcentaje de la sociedad compra lotería no por el hecho de ganar pasta, sino por el hecho de que el vecino gane pasta y él no? Entiendes por dónde voy? Lo más bonito de mirar la vida con ojos críticos y escépticos, es encontrar esta clase de detalles que te maravillan. No hay una motivación genuina en ganar la lotería. No es el hecho de tener más dinero mañana. No es la lícita ilusión de poder amortizar préstamos o hipotecas con el premio. Es el hecho de no poder soportar, no ser capaz de vivir con la posibilidad de que al que tienes al lado le haya tocado ese dinero y a ti no. Es esa bilis que corroe tantas mentes qu...

El apoyo

  Qué difícil es crear algo de cero. Cuánto esfuerzo conlleva poner en marcha una idea que tienes y que tienes la ilusión de poder llevarla a cabo.   Cuántas lágrimas. Cuánto tiempo dedicado a ello y por lo tanto sustraído de otros campos de tu vida (hijos, familia, amigos, hobbies…). Cuántas dudas sobre si lo que haces es bueno, malo; si alguien querrá comprarlo, si sirve para mejorar la vida de alguien; si es una ensoñación infantil o si simplemente estás haciendo un esperpento.  Dinero invertido. Consecuencias imprevistas (como que empiecen a pensar de ti que “has cambiado”, que “se le ha subido” o el siempre maravilloso “sí hombre, a ése le voy a dar dinero yo para que se forre, no te jode…”). Tantas y tantas cosas, tantos matices, tanta mierda acumulada y problemas y dolores de cabeza. Qué poca compensación y qué injusto se es con quien decide CREAR algo.  Y qué poco apoyo. Qué poca gente ves que de verdad crea en ti. Esas personas que durante años dan “likes...

Te vas a morir

  Y ya está. Asúmelo. Es un hecho tan real que no admite discusión. Al menos a día de hoy. Así que como te vas a morir, vamos a poner negro sobre blanco ciertas cuestiones que quizás sea interesante que te plantees. Porque nada es tan grave. Nada es para tanto. Y, desde luego, nada es definitivo. Salvo la muerte, algo que tienes asegurado.   Hay que asumir que todo esto es un tránsito y que de lo que se trata, posiblemente, es de cómo llevar este tránsito. En cómo lo pasamos mientras andamos por aquí. Relativizar esta cuestión (y en realidad, todas), puede llevarte a enfrentarte a la vida de un modo mucho más lúcido. Tanto que, si realmente llegas a relativizar de un modo saludable el asunto, tus sufrimientos se pueden ver disminuidos en un porcentaje altísimo. Y esto no lo digo yo (en realidad, yo no digo nada, tan solo transmito lo que opino o lo poquísimo que sé), si no que la filosofía antigua ya nos ponía sobre aviso. Efectivamente, hablo del estoicismo.  Bien, pue...

La responsabilidad

  Considero, de forma muy clara, que existen dos problemas que suponen las bases de cualquier otro problema actual: la educación y la responsabilidad.   De la primera, de la cual escribiré en otro momento, sé que mucha gente opina igual. Aunque no sé si por los mismos motivos. Todo el mundo cree que sabe sobre cómo debe ser la educación. Yo no pretendo ser tan soberbio (por una vez…), y mi punto de vista es ligeramente diferente al  pensamiento común pesimista sobre ella. Tiene que ver con la forma de igualar (siempre por abajo; destacar hoy en día se ve mal, que otros se ofenden), y con la forma en que mantenemos a niños, en plena fase de desarrollo motor y cognitivo, 6 horas al día sentados recibiendo información que no son capaces de relacionar con sus vivencias en tiempo real (sabías que la gente sale de sus carreras sin saber qué es una nómina?) Bien, si me centro en el segundo punto, el que hoy me ocupa, es donde el pesimismo me asalta a mí.  Mejor dicho, el...

Ser excepcional

  Hay gente que busca ser excepcional. Sin darse cuenta que ya lo es. Se levanta cada día, hace lo que debe y “tira pa’lante”.   Nos han vendido el cuento de la productividad y el éxito basado en determinados criterios perversos. Y lo hemos comprado. Porque somos bobos, claro. Compramos mierda porque no nos atrevemos a mirarnos a la cara en el espejo y porque no tenemos cojones a escribir sobre nosotros mismos. Decidimos rehuir de nosotros mismos. Y así nos va.  Han crecido los vendehumos y han crecido los compracuentos. Por qué hoy en día triunfa tanto curso/mastermind/programa… o llámalo como quieras? Pues porque están dirigidos a la gente malita. La gente estamos malitos y queremos creer que hay una solución fácil. Tener valor a confrontar con quién eres no es tan atractivo.  Ser excepcional. Tiene huevos. Te has creído que debes realizar hazañas homéricas para poder mirarte a la cara cada día. Que debes hacerte millonario en un año o menos. Que debes entren...

La generación de cristal

  Hay algo que, si me has leído más veces o incluso lo haces de forma habitual, sabes que es un mantra en mi discurso. Lo de la tercera vs. primera persona. Lo de la responsabilidad y el foco de la culpa. Lo de la infantilización de la sociedad actual y el deseo de ventilar responsabilidades. Todo viene a ser lo mismo.   Pertenecezco a la primera fase de lo que las generaciones más veteranas denominan “la generación de cristal”. Esa generación a la que le han dado todo hecho, no ha sufrido las vicisitudes de la vida, no tiene tolerancia a la frustración y se queja por deporte porque están mimados y sobre protegidos.  Esa generación en la que la gente tiene carreras, másters, “Soft skills”, habilidad en el mundo digital, conocimiento en diversos ámbitos (no necesariamente relacionados con su campo de estudio), inteligencia emocional, formación en salud mental, etc.  Pero nosotros somos “de cristal”. Mas, irónicamente, esa generacion que creció en democracia, donde ...

Guerra

  Te traeré guerra.   En la guerra piensas; en la guerra actúas y dirimes. En guerra todo tu ser es capaz. Aquí, en la guerra, tú y yo podemos ser más allá. La guerra, tal y como piensas en ella, te modifica. Te adaptas en guerra. Mejoras y empeoras en guerra. Es en la guerra donde sacamos habilidades que creíamos imposibles hasta ese momento. Pero en la guerra el cuerpo sufre.  Solo que la guerra no puede ser infinita. Jamás ha de ser para siempre.  La paz estabiliza lo conseguido en guerra. La paz afianza. La paz, posiblemente, es mentirosa. Es esa persona que muestra una cara pero esconde otra. Porque en la paz te sientes relajado. La paz no muestra lo vulnerable que eres. En paz, tú y yo somos espejismos de algo mucho mejor. Pero en paz, los cuerpos no sufren. Sufre la mente.  Imagina actuar con tu mente enfocada en la guerra mientras tu cuerpo vive la paz. Explora cuánto de ti puede llegar a ser tanto como creíste.  Quizás tu guerra no está fuera....