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Te acuerdas de cuando éramos felices?

  Te acuerdas de cuando éramos felices?   Pues hay gente que no. No puede. No lo ha sido o, al menos, no tiene la perspectiva de haberlo sido.  Vivimos en el egoísmo de “yo, yo y más yo”. Pero hay muchas realidades. Mi trabajo me permite ver y conocer muchas historias. Comprobar que la mía es una más y no es para tanto. Hay tantos y tantos dramas ahí fuera. Historias de todo tipo. Y vivimos con la chulería de inferir nuestras vivencias a todo el mundo. No es así.  Creo cada vez más en que leer o escuchar las historias de otros ayuda. Incluso inspiran. El tabú es la peor de las estrategias para cualquiera de las situaciones de una vida. No hablar de ello, mantenerlo oculto para los demás, tener miedo de que, si se enteran, “a ver qué van a pensar…”. Una España antigua y apolillada ha enseñado a una generación (o muchas) a barrer debajo del sofá. Triste. Muy triste.  Y como decía, hay gente que no ha sido feliz. Que no tiene buenos recuerdos. Hay vidas rotas q...

La puta depresión

  Te imaginas? Todo el mundo sabe; todo el mundo tiene consejos; todo el mundo “aporta”; todos quieren ayudarte.  Todos no tienen ni puta idea.  Y punto.  La depresión. Quizás el comienzo sería decir qué es. No lo sé. No soy capaz de definirla. Sé que a cada cual que la padece, se le presenta de una forma diferente. No puedes escribir un manual sobre cómo es. Quien lo haga, es auténtica basura. O la vives o cállate. Y si la vives, sabes que no puedes juzgar a otros que la hayan tenido. Tiene cosas comunes, claro. Pero su desarrollo ocurre, de un modo sinisestro, diferente en cada caso.  Existe gente valiente. Mucho mejores que yo. Como Rodrigo Valdés ( https://www.instagram.com/rodriivaldes_?igsh=MXEyaTdqaDVmaWxicw== ). Personas que mientras yo la sufría, mientras pensaba en cómo evitarles a “los míos” esto, él escribía y publicaba su experiencia. Por favor, leedlo. A veces la vida es tan maravillosa que te cruza en el camino con personas especiales como él...

Matar

  Matar está mal. Dicen.   En este mundo donde solo existen los extremos, blanco o negro, sí o no, bueno o malo, una cuestión tan delicada como matar tiene una calificación inmediata. Es malo.  Claro. Atendiendo a una escala de valores tradicional en esta parte del mundo en la cual vivimos, es lógico pensar así. De hecho, no pensar. Contestamos desde un automatismo inculcado desde pequeños, no desde una conclusión basada en la reflexión. O sea, en pensar.  Lo que solemos dejarnos a parte es lo diferente que se ve el mundo, al humano, la sociedad, la naturaleza en distintos puntos del mapa. La visión “occidental” de todo son las tablas de los mandamientos para los que hemos sido educados aquí. Y he aquí a dónde quiero llegar. En que creemos que nuestros valores, nuestras opiniones, nuestra forma de hacer las cosas es la mejor y única posible. Porque nuestra “cultura” y educación es superior. Olvidando, por tanto, los millones de personas que podríamos considerar fu...

Las bajas laborales

  La catadura moral de la sociedad de hoy en día se puede medir con muy distintos marcadores. Cualquiera vale para darte cuenta de cómo somos. Hasta el detalle más tonto puede dejarnos pistas de hacia dónde va nuestra honestidad y lo que hacemos con los supuestos valores clásicos. Y uno de los principales puntos está en la mentira, la cual utilizamos indiscriminadamente, caiga quien caiga y contra quien sea. Lo gracioso es que después, en la barra del bar, despotricamos contra los políticos porque nos mienten y porque son corruptos y porque “no representan a la sociedad española”. ¿Seguro? Gente que miente, engaña, tima, estafa, hace tratos turbios, esconde verdades para obtener ventajas… ¿no es acaso una muestra perfecta de que sí nos representan? Y esto me lleva a exponer un tema que sé que molesta, pero me da igual. Porque que moleste, o que haya casos (muchos) en que no sucede tal como voy a contar, no excluye que haya casos que sí suceden tal y como voy a contar. Como dice J...

La libertad

  La palabra más prostituida de nuestro tiempo es “ libertad ”. Todo el mundo la pronuncia, pocos entienden lo que implica, y casi nadie está dispuesto a asumir sus consecuencias. Queremos libertad como quien quiere un juguete nuevo: sin manual de instrucciones, sin esfuerzo, sin precio. Pero la libertad real no es cómoda. No es amable. No es segura. Ser libre es cargar con tu vida sin excusas. Es no culpar al sistema, ni al gobierno, ni a tu pareja, ni a tu infancia, ni al azar de la genética . Es aceptar que lo que eres y lo que haces depende de ti. Y ahí es donde muchos se bajan del barco: porque la libertad significa también la absoluta soledad de las decisiones . ¿Quieres vivir libre? Prepárate para incomodar. Para incomodarte tú primero, porque ya no habrá lugar donde esconder tu fracaso. Y para incomodar a otros, porque ser libre es, en esencia, dejar de ser domesticable. La máxima expresión de la libertad es también la más temida: la posibilidad de equivocarte sin na...

La lotería

  Existe un fenómeno fascinante. La lotería. Y no por el hecho de que si te toca ganas una buena pasta. Lo gracioso del asunto, lo que hace que te puedas parar a pensar y adivinar cómo es el ser humano, es el miserable y ruin argumentó que existe detrás del clásico gesto de comprar lotería “por si le toca a otro”.   Es que es cojonudo. De verdad. Piénsalo. Qué porcentaje de la sociedad compra lotería no por el hecho de ganar pasta, sino por el hecho de que el vecino gane pasta y él no? Entiendes por dónde voy? Lo más bonito de mirar la vida con ojos críticos y escépticos, es encontrar esta clase de detalles que te maravillan. No hay una motivación genuina en ganar la lotería. No es el hecho de tener más dinero mañana. No es la lícita ilusión de poder amortizar préstamos o hipotecas con el premio. Es el hecho de no poder soportar, no ser capaz de vivir con la posibilidad de que al que tienes al lado le haya tocado ese dinero y a ti no. Es esa bilis que corroe tantas mentes qu...

El apoyo

  Qué difícil es crear algo de cero. Cuánto esfuerzo conlleva poner en marcha una idea que tienes y que tienes la ilusión de poder llevarla a cabo.   Cuántas lágrimas. Cuánto tiempo dedicado a ello y por lo tanto sustraído de otros campos de tu vida (hijos, familia, amigos, hobbies…). Cuántas dudas sobre si lo que haces es bueno, malo; si alguien querrá comprarlo, si sirve para mejorar la vida de alguien; si es una ensoñación infantil o si simplemente estás haciendo un esperpento.  Dinero invertido. Consecuencias imprevistas (como que empiecen a pensar de ti que “has cambiado”, que “se le ha subido” o el siempre maravilloso “sí hombre, a ése le voy a dar dinero yo para que se forre, no te jode…”). Tantas y tantas cosas, tantos matices, tanta mierda acumulada y problemas y dolores de cabeza. Qué poca compensación y qué injusto se es con quien decide CREAR algo.  Y qué poco apoyo. Qué poca gente ves que de verdad crea en ti. Esas personas que durante años dan “likes...