Me voy
Llevo ya un tiempo valorando eliminar todas mis cuentas personales de las redes sociales.
Estoy a punto de dar el paso y dudo que me eche atrás.
Creo que hemos llegado a un punto de ridículo tal que lo siento, yo me bajo en la siguiente. Podría decir que “he petado” de tanta basura, mentira y superficialidad.
Mi carácter y personalidad tendente al raciocinio casi extremo no tolera más tanto tonto mintiendo. Eso sí, sé que lo hace porque funciona (el tonto, digo). Porque creo que en realidad estamos deseando que nos mientan. Pero bonito. Que nos mientan bonito. Que nos hagan sentir una mierda porque no somos lo que vemos ahí dentro. Y ahí dentro es el lugar más sucio y tramposo de la historia.
No vale de nada intentar aportar algo de verdad útil: bien sea conocimiento, entretenimiento o ambas en conjunto. Todo tiene que estar embadurnado de una pátina de “irrealidad” para vender al pobre tonto con la autoestima por los suelos que se pasa horas “scrolleando”.
Contenido escrito con IA (secreto: se nota). Términos utilizados para generar visitas. Palabras clave… idos a tomar por culo! Yo soy un ser humano que, para lo bueno y lo malo, siente y actúa como tal. Convénceme o haz que me repulses por quién eres. No porque uses técnicas de marketing, textos de IA o estrategias calcadas entre unos y otros. De verdad, la culpa es nuestra. Deja de culpar a los demás. Deja de ser infantil y pedir soluciones. Deja de utilizar la puta palabra “vergüenza”. Vergüenza es lo que hacemos con todo esto. Nos abandonamos como personas para convertirnos en bichos raros manipulables.
Gente con necesidad de llamar la atención y con complejos pidiendo a gritos validación. Gente que, probablemente, no superasen un examen psicológico completo sin alguna anotación sobre las carencias afectivo emocionales o incluso con algún que otro trastorno de la personalidad. Eso encumbramos. Eso aplaudimos. Eso hacemos que sea un “éxito”. Comportamientos histriónicos y artificiales. Escenas preparadas, guionizadas, bien iluminadas y vendidas como escenas naturales y de la vida real. Y de eso abrimos debates pretendidamente profundos y opinamos como si habláramos de la realidad…
Sé que, lo más probable, lo poco que he ofrecido en redes en mis cuentas personales en realidad no interesa a nadie y que además comunico mal. No soy tan arrogante de pensar que doy algo tan bueno y aún así nadie me sigue… mi ego hace tiempo está controlado y soy consciente de mis limitaciones (muchísimas). No encuentro el tono ni sé cómo llegar al consumidor de contenido. La honestidad, la verdad, la ciencia, las opiniones amargas de una realidad cruel, la visión no demasiado optimista del mundo y del nivel educacional e intelectual de “la peña” no venden una mierda. Molestan porque al ser ciertas, nadie quiere vivir en la realidad. Queremos anestesiarnos con gilipolleces, mentiras, mundos “chupi-guays” y, como decía antes, gente mintiéndonos bonito.
Así que ok. Lo acepto. Y como no lo comparto, me voy. Seguiré escribiendo en mi blog. Intentaré retomar mi podcast. Pero no lo publicitaré en redes porque no estaré. Supongo que si te interesa de verdad y crees que vale la pena, ya me buscarás. Y si no, créeme que me da igual, seguiré haciéndolo.
No puedo más con esta farsa. Solo es eso.
Seguiré siendo alguien que mira, reflexiona y saca conclusiones. Escribiré. Hablaré. Pero lo haré para mí, que me hago caso y sé que no me miento.
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